Calacala, Oruro

Calacala, Oruro

Calacala, topónimo aymara que significa “región de muchas rocas”, es el nombre de un valle cordillerano en el cantón Bullaín de la provincia Cercado, a 21 km. al suroeste de la ciudad de Oruro. La zona donde se encuentra el arte rupestre también es conocida como “Quellqata” (“escrito”) y se encuentra a una distancia de 2 km. del pueblo de Calacala y a aprox. 4.050 m.s.n.m. A primera vista, se ve una extensa y empinada formación rocosa en cuyo pie están situados una pequeña cueva y un alero.

El Instituto Nacional de Arqueología (INAR), bajo la dirección de Carlos Ponce S. cercó un área de 23 x 60 m para proteger el sitio principal de arte rupestre, cuya gran importancia fue reconocida por el Decreto Supremo Nº 09087 del 5 de febrero de 1970 declarando al sitio Monumento Nacional. Por muchos años, la administración del parque arqueológico de Calacala estaba a cargo del Museo Nacional Antropológico “Eduardo López Rivas” de Oruro, a partir de 2005 está a cargo del Gobierno Autónomo Municipal de Soracachi.

Grabados y pinturas rupestres de Calacala

El arte rupestre del sitio se encuentra distribuido en tres sectores: Una pequeña cueva y dos sectores de la pared rocosa formando una especie de refugio.

La gran mayoría de las figuras está pintada en diferentes tonalidades de rojo oscuro, rojizo, blanco y negro. Sin embargo, también existe una cantidad de motivos grabados; además series de depresiones artificiales redondas (“cúpulas”), que fueron talladas tanto en la cueva como en la pared del alero, están alineadas en filas y forman parte importante del conjunto, desconociéndose su función – posiblemente, se trata de oquedades para recibir algún líquido de ofrendas.

Predomina claramente un tema: camélidos (muy probablemente llamas), mayormente representadas en grupos, a veces conectadas por una cuerda a sus pastores. También aparecen felinos que, según las creencias aymaras, fueron los “dueños” míticos de las rebaños de llamas. Domina el panel a la derecha una llama blanca grande (60 cm de alto), el animal favorito para sacrificios en la región andina.

Hacia una historia cultural de Calacala

Recientes investigaciones arqueológicas muestran una larga secuencia de ocupación en la cuenca de Calacala. Según estos datos, el primer establecimiento se habría dado ya en el Arcaico (aprox. 10.000 a.C.), siguiendo con una leve – pero significativa – ocupación durante el Formativo (1.500 a.C.). Sin embargo, es el desarrollo local el que presenta mayores evidencias de uso intensivo de la cuenca. Este continuó durante el Horizonte Tardío (aprox. 1400 d.C.) hasta la Colonia.

De esta manera, se comprueba la importancia de Calacala dentro del contexto regional prehispánico. Dicha importancia pudo estar relacionada con la estratégica ubicación de la cuenca, convirtiéndose en parte de un corredor que conectaba varios pisos ecológicos. Este aspecto promueve la necesidad de mayor investigación, la cual aportará al conocimiento prehispánico de los Andes meridionales.


El proyecto del parque arqueológico de Calacala

En 1999, la SIARB, apoyada por la GTZ (Cooperación Alemana para el Desarrollo), la H. Alcaldía de Oruro, el Museo Nacional Antropológico “Eduardo López Rivas” y la comunidad de Calacala, inició este proyecto que culminó en el año 2002 con la inauguración de una pasarela para visitantes. Esta obra fue financiada por las Embajadas de Alemania y Holanda y la Fundación Bradshaw. Facilita la visita de los turistas que tienen una mejor visión de los grabados y pinturas rupestres. Además, ayuda a preservar estos testimonios artísticos y arqueológicos, ya que ningún visitante trepará la roca, acción que dañó el sitio en el pasado.

Calacala, acto de inauguración del parque arqueológico. Foto: archivo SIARB